No es de extrañar que la concertación y el gobierno no cumpla con los compromisos o la palabra empeñada. Esta situación ha debilitado notablemente los acuerdos en materias como educación, seguridad ciudadana y otros en que el ejecutivo y su coalición están tratando con la alianza, por la negativa de los senadores oficialistas a cumplir con el compromiso de reciprocidad adquirido hacia el personal de las fuerzas armadas que se encuentran detenidos, cuando en el 2004 se beneficio nuevamente a reos subversivos, lautaristas.
En 1991, el senador Jaime Guzmán fue asesinado días después a que el Congreso aprobó un indulto masivo a terroristas con el voto del senador Espina y toda la concertación. Su oposición al indulto presidencial le costo la vida y hoy siguen libres sus asesinos.
Los principios y valores éticos, políticos, sociales y morales son intransables. Pero, existen ocasiones en que sin mezquindad política se puede llegar a acuerdo si el bienestar del país lo amerita, pero demostrado ha quedado en un sin numero de materias que el gobierno no cumple sus compromisos y que el resentimiento y el odio prevalecen siempre cuando se trata de llegar a la reconciliación.
No existe de parte del ejecutivo y su conglomerado sentido del bien publico para ser capaz de perdonar y menos olvidar lo que aconteció hace más de 33 años, pero exigen el perdón, el indulto y la libertad para aquellos que cometieron actos de sangre y que continúan haciéndolo. Así el odio sigue siendo más fuerte y la división de los chilenos es acentuada por el propio gobierno.
La ciudadanía esta cansada de las mentiras, de la demagogia y del populismo por completo, ya no quieren mas concertación, corrupción, paridad ni cuoteos. El país urgentemente necesita una nueva forma de gobernar, con una generación de políticos nuevos, distintos, comprometidos con los más necesitados y con el futuro de un Chile emprendedor.
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